aifos

Colectivo de escritores en busca de conocimiento y letras. 2011

Otreblig y yo.

Written By: admin - Apr• 05•11

Gilberto Prado Galán

 

A Otreblig le escriben en twitter y lo felicitan por su sección en el programa el Weso de la XEW. Al otro, a Gilberto, ya casi nadie lo busca para comentar pasajes/pasadizos de literatura. A Otreblig, tras la publicación de A la gorda drógala, Sorberé cerebros y Efímero lloré mi fe le solicitan entrevistas en medios locales, nacionales e, incluso,internacionales. A Gilberto le gusta la cerveza y el tequila casi simultáneos (el famoso amarradito), el futbol, la convivencia familiar, la amistad al borde del heroísmo, la poesía y el vino tinto. También le gustan las conversaciones de sobremesa. A Otreblig le gustan sus obsesiones y sus compulsiones: escribe veinte o treinta o cien frases palindrómicas cada día. Su desquiciante avanzada reversible no parece tener tregua.A Gilberto, ensayista, profesor, académico y conductor de radio en Ibero 90.9 Fm, le gusta viajar en doble vía: a través del vehículo literario y en avión, tren o automóvil: le gusta conocer parajes y escuchar gente de disímbolas culturas. A Otreblig, en cambio, le agradan las adivinanzas, los enigmas y los juegos de ingenio. Disfruta los calambures,los acrósticos y los anagramas, y desfallece cuando imagina un palíndromo. A Gilberto le fascinan los mariscos y la música en todas sus vertientes o manifestaciones: el bicordio que comprende a un tiempo lo popular y lo clásico. Admira a las mujeres venturosas y entendidas, y sueña con ser un deportista célebre en otra vida. Otreblig delira cuando escucha palíndromos en otras lenguas, muere por inventar una frase aforística que admita lectura a contrapelo y sueña con tatuarse “Efímero lloré mi fe” en el antebrazo. Para dialogar con Gilberto Otreblig escribe al revés. Para dialogar con Otreblig Gilberto intenta borrar, con infinita paciencia, sus 26162 palíndromos.

twitter: @gilpg

Protected: Rilke: elegía del Duino

Written By: admin - Apr• 04•11

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Borges y yo

Written By: admin - Mar• 30•11

BORGES Y YO

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo xviii, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Seria exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páinas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.

(El hacedor. Buenos Aires: Emecé, 1960)

 


 

La malcasada

Written By: admin - Mar• 29•11

 

de Luis Alberto de Cuenca

Me dices que Juan Luis no te comprende,
que sólo piensa en sus computadoras
y que no te hace caso por las noches.
Me dices que tus hijos no te sirven,
que sólo dan problemas, que se aburren
de todo y que estás harta de aguantarlos.
Me dices que tus padres están viejos,
que se han vuelto tacaños y egoístas
y ya no eres su reina como antes.
Me dices que has cumprido los cuarenta
y que no es fácil empezar de nuevo,
que los únicos hombres con que tratas
son colegas de Juan en IBM
y no te gustan los ejecutivos.
Y yo, ¿qué es lo que pinto en esta historia?
¿Qué quieres que haga yo? ¿Que mate a alguien?
¿Que dé un golpe de estado libertario?
Te quise como un loco. No lo niego.
Pero eso fue hace mucho, cuando el mundo
era una reluciente madrugada
que no quisiste compartir conmigo.
La nostalgia es un burdo pasatiempo.
Vuelve a ser la que fuiste. Ve a un gimnasio,
píntate más, alisa tus arrugas
y ponte ropa sexy, no seas tonta,
que a lo mejor Juan Luis vuelve a mimarte,
y tus hijos se van a un campamento,
y tus padres se mueren.

 

Más de Luis Alberto de Cuenca

Para vivir no quiero

Written By: admin - Mar• 29•11
por Pedro Salinas
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres! 

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».

 

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