aifos

Colectivo de escritores en busca de conocimiento y letras. 2011

Lejos

Written By: admin - May• 16•11

Ansaldo, Victoria

Lejos

¿Dónde está el horizonte? Dónde dejé el solaz de lo interminable de mi tierra. Cómo es que no lo cargué en la valija. O mejor, digo maleta. Dónde está mi cielo turquesa. Quién me lo quitó. Es ella, si es ella. La que repite el mismo ritual cada mañana y cada atardecer, cuando el sol se esconde tras el marco de este hermoso valle que ya no es, y disfruta de las montañas casi con locura. Ella me trajo, quizás no me preguntó, o quizás sabía que iba a decir que sí, obediente, como siempre. Probablemente ella sabía más que yo, aunque fuimos las dos, enamoradas, las que llenamos una forma migratoria de sueños.

Somos muy amigas, ciertamente, y nos admiramos mucho. Sin embargo, a veces nos hacemos daño. Son nuestras diferencias, pocas, pero profundas casi siempre. Ella todo el tiempo crea, planifica, ve hacia adelante. Y sus planes son osados, y no me pregunta, se lanza. Yo quedo siempre un paso atrás, tratando de entender qué nos pasó, o qué me hizo.

Tenía una familia, un mundo, un yo. Éramos una, bueno…más o menos. A mi me gustaba caminar por mis calles, tranquilas. Tomar el tren, ver a la gente, sentir el viento del rio que entraba por la ventanilla abierta y escuchar a los músicos, a los que venden estampitas de santos, o golosinas para llevarle a casa a los chicos después de un día fuera, en el Centro. Ella es del mundo, de lo que todavía no es, de lo nuevo, lo sofisticado y a veces hasta de lo frívolo. Cómo se lo agradezco, me da aire, me hace reír y muchas veces me aterroriza. Ella creó una familia, que es la misma, pero nueva. Aunque les confieso que extraña a la que está lejos, igual que yo, y la quiero por eso, me da ternura su fragilidad, y no entiendo porqué insiste en construir esas murallas.

Yo soy de donde nací, ella de donde nos van a enterrar, juntas por suerte. Yo soy la que es, ella la que se construye día a día, en cada caricia, en cada Nesquik, en cada chingada madre y en cada oración por los que no están con nosotras, están lejos. Yo le enseñé casi todo y ella me da alas, aunque en secreto les digo que fui yo quien le enseñé a volar, para salir de mi encierro, de mi pereza…No me arrepiento. Si la vieran emocionarse con cada “grito de Guerra”, con las campanas del 15 de septiembre, con el cantar de sus hijos y el abrazo de nuestras nuevas amigas. Si la vieran me entenderían, y la querrían como yo. Pero ahora es mi turno, y no lo digo con rencor, con revanchismo o intolerancia, lo digo porque creo que es lo mejor par las dos. Hoy van a saber de mi, me pondré sus alas y volaré hacia ella, para ser una, si es que es posible.

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